Richter: Aquí nos separamos, no necesitas echarme.
Maria: Bueno en ese caso, adiós.
Richter: Alucard, me voy a casa, pero si algo le ocurriera a María o a ti vendré tan pronto como pueda.
Alucard: De acuerdo.
Cyril: ¡Oye!
Richter: ¿Mm? Miren quién está aquí.
Cyril: Finalmente nos alcanzaron.
Richter: ¿Que quieren? ¿más problemas?
Alexis: Si, antes de que te vayas Cyril tiene algo importante que decirte.
Richter: ¿Algo que decirme?
Cyril: Escucha, Richter. Esta vez mi experimento falló porque no tuve suerte.
Richter: ¿Que?
Cyril: Y en lo referente al combate para determinar quién es el verdadero cazador de vampiros, lo recordaré hasta que nos volvamos a encontrar. ¿Verdad, Alexis?
Alexis: Si, la próxima vez encontrémonos en un lugar donde podamos demostrar toda nuestra fuerza.
Richter: Otra vez con eso…
María: Estos dos quizás no hayan madurado pero en su interior son excelentes cazadores. Quizás algún día incluso nos superen a nosotros.
Richter: Sólo Dios sabe. Bien, ya tengo que irme. ¿María…?
María: ¿Que ocurre?
Richter: ¿Estás segura de que estarás bien?
María: No me arrepentiré de mi decisión. Quiero quedarme con Alucard.
Alucard: María…
María: Está bien. No importa lo que pase, nunca me perderé.
Richter: Ya veo... ahora lo entiendo. Adiós María.
María: No olvides escribirme.
Richter: Cuídate.
Imp: Amo, espero sus órdenes.
Alucard: Te llamaré cuando necesite tu ayuda. Gracias por tu esfuerzo.
Imp: No es nada. Llámeme cuando necesite mi asistencia, no importa lo que sea.
Alucard: Hm…
María: Alucard, que pasa…¿porque suspiras?
Alucard: No es nada.
María: Debe ser por él.
Alucard: Él… ¿Lyudmil?
María: Me pregunto si hubo alguna forma de salvarlo aquella vez.
Alucard: No…
María: ¿Alucard?
Alucard: María, ¿has visto estas flores blancas?
María: ¿Mm? Son muy bonitas. Veo que florecen en todas partes. Uno podría pisarlas si no tiene cuidado. Crecen en racimos y son muy hermosas.
Alucard: Al igual que ustedes los humanos.
María: ¿Y eso nos incluye a ti y a mi no?
Alucard: Mm, supongo que tienes razón.
María: Llevémonos algunas. Quizás su belleza pueda darle vida a estas ruinas.
Alucard: ¿Guirnaldas blancas? … debí haber dicho que sí cuando me ofreciste enseñarme a hacerlas…
María: ¿Que?
Alucard: María…
María: ¿Mm?
Alucard: ¿Porque decidiste quedarte?
Maria: Quizás pienso demasiado – porque siento que Alucard me necesita.
Alucard: ¿Que?
Maria: Estoy contenta mientras pueda estar cerca del corazón de Alucard y continuar viajando juntos. Si puedo ser tu apoyo cuando me necesites, entonces soy feliz.
Alucard: María…
Maria: Alucard espera.
Alucard: Hay algo que quiero decirte, algo sobre el pasado.
Maria: Alucard… gracias. Pero no hables solo del pasado, también de otras cosas.
Alucard: ¿Como que?
Maria: Como…toda clase de cosas. Por ejemplo, que tipo de comida te gusta y cuál no.
Alucard: Que tontería.
Maria: ¡No es tonto! ¿Acaso quieres que prepare los mismos platos todos los días?
Alucard: …
Maria: ¡No! ¡Nada de trucos! ¡No te atrevas a invocar al Imp!
Alucard: No hice nada.
Maria: Hoy tenemos mucho tiempo. ¡No te dejaré ir, Alucard!
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